Administrar con espíritu evangélico
Hermanas, quiero invitarlas a considerar las normas administrativas como las herramientas para conseguir el bienestar, un mejor nivel de vida para los que nos rodean y para nosotras mismas. Estas normas sustentan una administración transparente, donde se practiquen revisiones que contribuyan a mejorar la administración de los bienes — que no son nuestros, sino de los cuales somos solo administradoras — y que usamos para poder realizar nuestro sueño de llevar a todas partes la Buena Nueva.
La dimensión evangélica de la economía nos recuerda que nuestro ideal es conformarnos con Cristo Jesús, que se ha hecho pobre enriqueciéndonos con su pobreza.
Principio rector · Gratuidad y fraternidad